domingo, 10 de agosto de 2014

Entre la espada y la pared

Así me siento, después de una casi “larga” relación, creí que el mundo se terminaba allí, que no volvería a fijarme en nadie más, creí que en mi rostro no se formaría nuevamente una sonrisa e inclusive pasaban los meses y aun sentía algo especial por él, aun le quería.
Cual sería mi sorpresa de mí para mí misma, ahora me gustan dos personas, si dos, ambos imposibles, mi maestro de literatura y un “amigo” que en realidad no puedo considerar como amigo pero tampoco como un desconocido, el cual tiene novia. Estoy entre la espada y la pared y a la vez no estoy entre ninguno de los dos.
No sé qué hacer,  nunca me había pasado esto antes y tampoco lo imagine, me siento confundida, solo a mí me pasa esto, sé que es una situación un tanto extraña, ciertamente si tuviera que elegir entre uno de los dos sé a quién seria, pero aun así es imposible.
Soy una loca lo sé, estoy tremendamente confundida, no sé qué pensar, ambos tienen algo que me vuelve loca a pesar de ser tan distintos.  Uno es como un torbellino, arrasa con todo a su camino y es como la noche, el otro es tan apacible como un hermoso amanecer, como una suave brisa en el día.
Tengo que callar esto, a uno le podría arruinar la vida y al otro creo que le daría igual, no lo sé, lo único que sé es que tengo que callar.
Esto me tiene muy mal, confundida, loca, desesperada, lo peor es que no puedo con ello, me comienzo a ahogar en este enredó, solo a mí me pasa esto, solo a mí. Ambos imposibles, prohibidos. 


“Lo prohibido se vuelve tentador”


sábado, 2 de agosto de 2014

La típica estúpida


Es horrible llegar a querer a un “hombre” y que este no te corresponda de la misma manera, pero es más aun peor que llegues a querer a alguien que te pide que se lo demuestres pero que sea más ciego que nada.
Fui la típica estúpida que espero y lloro tanto a un “hombre” (si es que lo era), ahora no se si arrepentirme de ello, no puedo creer aun que lo haya llegado a querer tanto.
Recuerdo cuando pasaba cerca de su casa, tenía tantas ganas de llegar y decirle que aún lo quería, que lo extrañaba e inclusive que aun pensaba en él, pero olvide un maldito detalle,  “él estaba feliz”, y no dudo que con otra. Ahora solo pienso en lo estúpida que fui y en lo tonta que me hubiera visto si le hubiese llegado a visitar.
A pesar del paso del tiempo aunque no me gustase debía de admitir que el saber sobre él, removía aun tantos  sentimientos dentro de mí, tanto buenos como malos; así los de odio y “amor” aun.
En ocasiones quisiera regresar el tiempo en aquel momento que nos conocimos, si, aún recuerdo, estaba enferma y por ello no tenía ganas de entrar a clases así que de tal modo lo hice, así fue como le conocí, estaba yo allí sentada sola, jodidamente enferma, si hubiese entrado otra historia seria. Aunque al mismo tiempo pienso: “bueno, algo de provecho ha de salir de todo esto”, aún tengo la esperanza de no haber llegado a querer en vanó.