Así me siento, después de una casi “larga”
relación, creí que el mundo se terminaba allí, que no volvería a fijarme en
nadie más, creí que en mi rostro no se formaría nuevamente una sonrisa e
inclusive pasaban los meses y aun sentía algo especial por él, aun le quería.
Cual sería mi sorpresa de mí para mí misma,
ahora me gustan dos personas, si dos, ambos imposibles, mi maestro de
literatura y un “amigo” que en realidad no puedo considerar como amigo pero
tampoco como un desconocido, el cual tiene novia. Estoy entre la espada y la
pared y a la vez no estoy entre ninguno de los dos.
No sé qué hacer, nunca me había pasado esto antes y tampoco lo
imagine, me siento confundida, solo a mí me pasa esto, sé que es una situación
un tanto extraña, ciertamente si tuviera que elegir entre uno de los dos sé a
quién seria, pero aun así es imposible.
Soy una loca lo sé, estoy tremendamente
confundida, no sé qué pensar, ambos tienen algo que me vuelve loca a pesar de
ser tan distintos. Uno es como un
torbellino, arrasa con todo a su camino y es como la noche, el otro es tan
apacible como un hermoso amanecer, como una suave brisa en el día.
Tengo que callar esto, a uno le podría
arruinar la vida y al otro creo que le daría igual, no lo sé, lo único que sé
es que tengo que callar.
Esto me tiene muy mal, confundida, loca,
desesperada, lo peor es que no puedo con ello, me comienzo a ahogar en este enredó,
solo a mí me pasa esto, solo a mí. Ambos imposibles, prohibidos.
“Lo prohibido se
vuelve tentador”
