Es esencial que domine todo aquello, lo que me ahoga, me destruye por
dentro y lograr lo que quiero.
Aquel día. Tantas ganas de abrazarlo,
besarlo, decirle lo mucho que lo había extrañado, que aún lo quería, cuanto
espere ese día, pero… tener que dominar mis sentimientos.
Si aún lo quiero y lograre dejar atrás todo esto, tengo que hacerlo,
aunque vaya en contra de mi misma, de lo que quiero, por mi propio bien.
Controlar, dominar, todo lo que siento, lo que pienso, no debo dejarme
llevar por los sentimientos, debo ser cruel conmigo misma para hacerme entender
que solo así puedo evitar que me vuelvan a dañar. Frialdad ante todo.
No puedo ni debo querer a nadie, tengo que tragarme todo lo que aún
queda de este sentimiento y desecharlo o por lo menos guardarlo en lo más
profundo de mi ser.
Tan difícil es dominar lo que alguna vez trajo alegría a mi vida,
amor, sonrisas, recuerdos, desde los malos hasta los buenos. Debo ser fría y
dura como una piedra, no dejarme llevar por el momento y cuando lo logre por completo, entonces
conoceré el arte de dominar los sentimientos.

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