martes, 9 de junio de 2015

No quiero ningún otro sentimiento especial en mí



¡Ya por favor, ya no más!…
Desilusionada, decepcionada y sin sentimiento alguno de esperanza.
Después de mi primer relación, me costó mucho trabajo pensar en el hecho de conocer a alguien más. Me sentía tan mal que me negaba rotundamente a darme una nueva oportunidad, pues aquello realmente me había dejado herida, lastimada y con miedo, si, ese maldito miedo de que te hagan lo mismo nuevamente.
Amigas(os) me decían en aquel entonces que me olvidara de mi ex novio, de aquella relación, que me diese otra oportunidad, obvio con algún otro chico.
Perdí la esperanza de volver a creer en el “amor”, por llamarlo de alguna manera, pero después de tanto tiempo me decidí y recupere esa esperanza, esa ilusión, ese algo tan “bonito” que se siente al pensar en el “hombre ideal”. Esa emoción de cuando te gusta alguien, esa misma que da valor a arriesgarse y olvidar todo lo malo. Si, perdí esa esperanza, me arriesgue y me dedique a recuperarla, la obtuve con tanto esfuerzo y de la noche a la mañana, la perdí.
Conocí a un chico. Al principio era una emoción increíble, unas ganas enormes de querer verlo y unos nervios horribles al momento de querer hablarle, pero en el fondo había un sentimiento lindo, esperanzador, que me llenaba de tanta ilusión.
Les contaba a mis amigas sobre ello, ellas sabían de lo que hablaba, me decían que me diese una oportunidad con él, pero sin embargo, yo tenía miedo, no quería que me hicieran daño otra vez. Decidí quitarme aquel miedo, no podía seguir así.
Temía que me dañaran nuevamente, temía llegar a sentir algo especial, tanto así, que me quise cuidar a mí misma de cualquier “hombre”, pero al final de nada sirvió.
Lo que parecía tener buen comienzo, así fuese de amistad solamente, al final se convirtió en nada, o si, se convirtió en decepción, desilusión, desesperanza.
Tantas lágrimas me costó el hecho de recuperarme y todo para nada; siento que cada una de ellas fueron en vano, lo cual se convierte en un gran golpe para mí.
No puedo ya creer en el “amor”, no puedo ya creer en un “te quiero” sincero, en un “te extraño” que no sea falso, en un “me importas” que en unas semanas se haya olvidado,  mucho menos en un “no te hare daño” que se convierta en todo lo contrario, y de la confianza mejor ni hablemos. Inclusive un te odio, te aborrezco, es más sincero.
A decir verdad, no me quedaron ganas de llegar a conocer a alguien más, no puedo sentir ya esa ilusión, ni siquiera imaginarla, el solo hecho de pensarlo me hace sentir una tristeza y rabia que me recorre el alma.
El solo hecho de pensar en que algún otro “hombre” me llegue a besar, tocar, a decir “me gustas”, “te quiero”, entre tantas cursilerías más, me hace sentir repulsión, tristeza, odio y es algo que no puedo tolerarlo. Me hace sentir humillada, dañada, utilizada, desvalorizada.
No quiero escuchar  más “palabras bonitas”, es como si me escupieran en la cara, y si, me he amargado.
No quiero llegar a poner mis ojos sobre cualquier otro chico, no quiero ningún otro sentimiento especial en mí, no quiero saber más sobre el tema. Tranquila y sinceramente lo digo, no me interesa saber más de ello.
Honestamente estaba mejor cuando aún no conocía esa decepción, por lo menos mantenía la ilusión, la esperanza…

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