¡Ya por favor, ya no más!…
Desilusionada, decepcionada y sin sentimiento alguno de esperanza.
Después de mi
primer relación, me costó mucho trabajo pensar en el hecho de conocer a alguien
más. Me sentía tan mal que me negaba rotundamente a darme una nueva
oportunidad, pues aquello realmente me había dejado herida, lastimada y con
miedo, si, ese maldito miedo de que te hagan lo mismo nuevamente.
Amigas(os) me decían
en aquel entonces que me olvidara de mi ex novio, de aquella relación, que me
diese otra oportunidad, obvio con algún otro chico.
Perdí la
esperanza de volver a creer en el “amor”, por llamarlo de alguna manera, pero después
de tanto tiempo me decidí y recupere esa esperanza, esa ilusión, ese algo tan “bonito”
que se siente al pensar en el “hombre ideal”. Esa emoción de cuando te gusta
alguien, esa misma que da valor a arriesgarse y olvidar todo lo malo. Si, perdí
esa esperanza, me arriesgue y me dedique a recuperarla, la obtuve con tanto
esfuerzo y de la noche a la mañana, la perdí.
Conocí a un chico.
Al principio era una emoción increíble, unas ganas enormes de querer verlo y
unos nervios horribles al momento de querer hablarle, pero en el fondo había un
sentimiento lindo, esperanzador, que me llenaba de tanta ilusión.
Les contaba a
mis amigas sobre ello, ellas sabían de lo que hablaba, me decían que me diese
una oportunidad con él, pero sin embargo, yo tenía miedo, no quería que me
hicieran daño otra vez. Decidí quitarme aquel miedo, no podía seguir así.
Temía que me dañaran
nuevamente, temía llegar a sentir algo especial, tanto así, que me quise cuidar
a mí misma de cualquier “hombre”, pero al final de nada sirvió.
Lo que parecía tener
buen comienzo, así fuese de amistad solamente, al final se convirtió en nada, o
si, se convirtió en decepción, desilusión, desesperanza.
Tantas lágrimas
me costó el hecho de recuperarme y todo para nada; siento que cada una de ellas
fueron en vano, lo cual se convierte en un gran golpe para mí.
No puedo ya
creer en el “amor”, no puedo ya creer en un “te quiero” sincero, en un “te extraño”
que no sea falso, en un “me importas” que en unas semanas se haya olvidado, mucho menos en un “no te hare daño” que se
convierta en todo lo contrario, y de la confianza mejor ni hablemos. Inclusive
un te odio, te aborrezco, es más sincero.
A decir verdad,
no me quedaron ganas de llegar a conocer a alguien más, no puedo sentir ya esa ilusión,
ni siquiera imaginarla, el solo hecho de pensarlo me hace sentir una tristeza y
rabia que me recorre el alma.
El solo hecho de
pensar en que algún otro “hombre” me llegue a besar, tocar, a decir “me gustas”,
“te quiero”, entre tantas cursilerías más, me hace sentir repulsión, tristeza,
odio y es algo que no puedo tolerarlo. Me hace sentir humillada, dañada, utilizada,
desvalorizada.
No quiero
escuchar más “palabras bonitas”, es como
si me escupieran en la cara, y si, me he amargado.
No quiero llegar
a poner mis ojos sobre cualquier otro chico, no quiero ningún otro sentimiento
especial en mí, no quiero saber más sobre el tema. Tranquila y sinceramente lo
digo, no me interesa saber más de ello.
Honestamente estaba mejor cuando aún no conocía
esa decepción, por lo menos mantenía la ilusión, la esperanza…
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