miércoles, 21 de enero de 2015

Me veías llorar



Aquel amor por el cual lloraba, se ha quedado en el pasado.
Cuando te sueño, cuando te pienso; ahora simplemente ya no te extraño, te espere, te anhele y de alguna manera te busque y me ha quedado más que claro que ya no quieres saber nada mas de mí.
Llegue a odiar el hecho de que me enviabas mensajes cuando todo entre los dos había terminado, pero ese no era el problema, este era cuando yo lo hacía, cuando yo era quien mandaba los mensajes y parecía que estaba mal. ¿Acaso tenía algo de malo extrañarte? ¿Tenía algo de malo el solo querer saber sobre ti?
Ya no importa porque “my love has gone away…”
Estoy tranquila ya sin tus recuerdos haciendo agonizar mi mente. Nunca te recordare como alguien malo, tampoco como alguien que algún día se fue de entre mis brazos y nunca más regreso.
Simplemente te recordare como alguien que alguna vez quise demasiado, como alguien que de la noche a la mañana tenía que olvidar.
De los últimos días que estuvimos juntos, recuerdo una noche en especial, el dolor que sentía en ese momento me estaba matando, más que dolor, era veneno. Mi cuerpo temblaba por completo y mis palabras simplemente se quedaban dentro de mí, entonces comencé a llorar, ¿recuerdas? Estabas allí frente a mí, me veías llorar, sinceramente no sé qué habrás pensado de mí en ese momento, solo recuerdo que te sentaste a mi lado, me tomaste entre tus brazos y dijiste: “no llores por mí”… perdón, no fue una promesa, pero aun así no lo cumplí, inclusive después de un año aun lloraba por ti.  Por ello puedo parecer una chica estúpida, me sentía tan mal y era obvio que te quería ¿cómo evitar llorar? No importa, ya llego el momento, no lo volveré hacer, ahora estoy en libertad de tu sombra, esa sombra que alguna vez ame.
Lo más probable es que no veas esto, pero nada pierdo con decirlo, así que cuídate mucho, donde quiera que estés, quiero que seas feliz y encuentres alguien especial, que llene tus días de felicidad, te lo mereces. Perdona por haber sido una carga para ti, el haber sido una chica tan deprimente, que se cortaba cada vez que el desesperante dolor se convertía en un pesado tormento, y por cierto, no te preocupes, ya no llorare.
Adiós mi sombra, adiós para siempre.

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