lunes, 5 de enero de 2015

Otro día cinco



Caminando por la acera hacia la prepa, tanto de ida como de vuelta, no pude evitar girar mi cabeza y ver hacia tu casa.
Ha pasado un año, es sorprendente como en ocasiones el tiempo no es suficiente.
Solo iba pasando y eso no me evito las ganas de querer llegar a tu casa, poder verte, saber algo de ti, no lo hice porque pensé que quizás no te encontraría o simplemente no me recibirías de la mejor manera.
Pude haber desviado mi camino y llegar solo a saludar, pero, ¿y si me cerrabas la puerta en la cara? O ¿si no me recibías de la mejor manera? Si hubiese llegado y allí hubieses estado, quizás solo me recibirías bien por cortesía.
Me es imposible que en ocasiones mi mente se llene de recuerdos sobre ti. Extraño verte, debo controlarme, me pregunto cuánto tiempo más tendrá que ser así.
Hoy es un día cinco, cada mes, cuando veo en el calendario que es “cinco” no puedo evitar recordarte, entonces miro hacia el pasado y comprendo que no importa cuánto tiempo ya allá pasado, te sigo pensando.
Hay momentos en los que me pregunto si aún miras este blog, puede ser que no, o si, como una vez dijiste “el blog donde hablas de mi”.
A veces tengo miedo de que algún día de la nada llegue a desviar mi camino y dirigirme hacia tu casa; quizá tengo miedo porque podría llevarme alguna desagradable sorpresa. Tengo una duda, si me llegara armar de valor y lo hiciera ¿Qué sucedería? ¿Me arrepentiría o estaría más que satisfecha al final con el resultado? Si no lo intento no podre saberlo, pero, qué caso tiene.
Si pudiese elegir que sentir, supongo sería fácil controlar esta situación, estos sentimientos, estos recuerdos y estas lágrimas.

J'ai le mal de toi…

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